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Un crimen llamado educación

El título hace referencia al documental del mismo nombre, desde donde parte este breve análisis. Es realmente alarmante ver que lo que pasa de manera local también pase de manera global.  Con distintos matices pero con los mismos resultados. Alumnos, maestros y padres que sufren  por el sistema educativo. Y aún más alarmante es que no hay un cambio. No vemos que se  busque un nuevo enfoque para educar. Padres y maestros “se tiran la pelota” sobre las  responsabilidades para con los niños. Educadores que buscan tener la iniciativa de un cambio  por lo menos en su clase, ven como son absorbidos y juzgados por el sistema. Padres quejándose de por qué pierden el tiempo viendo proyectos. Que eso ¿Para qué les sería útil en su futuro? Cuando no reflexionan o recuerdan como la pasaban ellos en su colegio. ¿De verdad todos esos  saberes aprendidos de memoria les fueron útil? Si hubiera una mesa de diálogo y el niño pudiera  expresar abiertamente su sentir, su pensar; tanto en el colegio como en el hogar podría ser el  inicio del cambio. Oír como un niño tan pequeño opto por el suicidio y más aún que esto fue  debido a que no quería ir a la escuela, creo que deja tocado a cualquiera. ¿Qué episodios tan  espantosos tuvo que vivir esa criatura para tomar una decisión tan nefasta? Como ese caso hay  muchos, quien no se acopla al molde que quiere el sistema este te deshecha. Homogenizar tanto  a los estudiantes, como si no existiera diferencias entre ellos. Como si no tuvieran diferentes  capacidades. Introducir el pensamiento de que no sirven si no logran memorizar fórmulas o  resolver problemas matemáticos; es parte del crimen como dice el documental que se comete  al educar bajo los parámetros actuales. Son tantas cosas por cambiar y se necesitan años para  poder ver resultados notorios. Pero si no se inicia ahora, ¿Cuándo? ¿Cuándo les devolveremos  el interés a los niños por aprender? ¿Cuándo tendremos profesores felices y reconocidos por su  trabajo? Sumado a esto vemos la problemática sociales con lo que son cargados los estudiantes.  La falta de recursos para estudiar, familias disfuncionales. El ambiente de inarmonía que  encontramos en los colegios, un bullying que si bien ya se habla más del tema, sigue siendo  normalizado. “La generación de cristal” un término muy recurrentemente usado en las redes  sociales para referirse a los estudiantes actuales, usado por generaciones pasadas. Hablan de  que antes era peor, que antes usaban hasta la violencia, que cómo es posible que se quejen por  “solo gritos” o “simples apodos”. Un claro reflejo de lo que nos deja la homogenización. Ya que  el inicio del bullying radica cuando se encuentra diferencias entre los chicos. Un niño más alto, más bajo, con mayor peso, más delgado, con facciones distintas, con una familia monoparental,  etc. Estar en una edad en la que desarrollan su identidad de género y que esta no se apegue a  lo “normal” a lo estándar. Desamparar a un niño u adolescente justo cuando más apoyo  emocional necesita, eso creo que si es un crimen. Como menciono antes son demasiados fallos  que cambiar, podrían ser hojas y hojas de testimonios en los que se ve el mal que genera en la  sociedad este sistema. Pero el cambio está en la acción, ¿Qué podemos hace ahora y con los  recursos que tenemos para evitar tener estos resultados nefastos? Primero creo que el masificar  el compartir documentales como este, a los docentes y a las familias. Si se genera en ellos una  reflexión y que esta lleve a un cambio, una mejora; en su manera de dictar clases o el solo tener empatía con los niños se creara una diferencia palpable. Ya que muchas veces es eso lo que  requieren los chicos, ser escuchados. Que me lleva a la segunda acción, el crear un ambiente en  el que el estudiante sienta que su opinión es escuchada, que es tomado en cuenta. Que no exista  el miedo de hablarle al profesor, de preguntar algo que no entendió. Con el tiempo podría derivar en que los chicos vuelvan a tener motivación por aprender, por descubrir. Concluyo  pensando en que nos enfocamos solo en los problemas, mas no en las acciones. En ir por la vía fácil, segregando a alumnos “complicados”. Motivación y planes de acción deben ir de la mano,  tanto para los estudiantes, profesores y padres de familia. Trabajar en comunidad, con una meta  en común.



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